Envío gratis desde 25 € en Madrid

Actualidad

Guías · · Tea Lab · 6 min de lectura

Cambiar el café por el té: guía práctica para hacer la transición

Taza de té en primer plano y taza de café al fondo, la transición de cambiar el café por el té.

Cambiar el café por el té no consiste en renunciar a nada, sino en cambiar un ritual por otro que encaje mejor contigo.

Quizá el café te acelera más de la cuenta, te cuesta dormir o simplemente te apetece algo distinto. Sea cual sea tu motivo, aquí tienes una guía práctica para hacer la transición poco a poco, reduciendo las posibles molestias y conservando tu pausa de la mañana.

¿Cuánta cafeína tiene el té comparado con el café?

Una taza de té tiene, de media, entre la mitad y un tercio de la cafeína de una taza de café de filtro. Y un dato que sorprende a mucha gente: la teína y la cafeína son la misma molécula. Lo que cambia es la cantidad y cómo la acompaña cada bebida.

Bebida (237 ml, salvo el espresso)Cafeína aproximada
Café de filtro96 mg
Espresso (30 ml)63 mg
Té negro (como el Earl Grey)48 mg
Té verde (como el sencha)29 mg
Café descafeinado1 mg
Rooibos, manzanilla, tila o menta0 mg (sin cafeína)

Son cifras orientativas de Mayo Clinic: la cantidad real varía según la hoja, la cantidad que uses y el tiempo de infusión. El matcha es un caso aparte, porque se toma la hoja entera en polvo y su cafeína depende de cuánto pongas.

Como referencia, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera que hasta 400 mg diarios de cafeína no suponen un riesgo para una persona adulta sana. No es una cantidad recomendada ni un objetivo: la sensibilidad individual varía. Durante el embarazo y la lactancia, la referencia de EFSA es de hasta 200 mg al día, contando todas las fuentes. Si tienes una enfermedad, tomas medicación o notas síntomas, consulta con un profesional sanitario.

¿Por qué es mejor dejar el café poco a poco?

Porque si el cuerpo está acostumbrado a la cafeína, cortarla de golpe suele pasar factura durante unos días. Lo más habitual es notar dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad o dificultad para concentrarte. Estos síntomas suelen aparecer entre 12 y 24 horas después del último café, son más intensos el segundo día y pueden durar entre dos y nueve días.

Suele ser un proceso pasajero, pero puede resultar incómodo, y es la razón principal por la que mucha gente abandona el cambio a los dos días. La propia FDA recomienda reducir la cafeína de forma gradual si la tomas a diario.

La buena noticia es que el té juega a tu favor: al tener menos cafeína, te permite bajar la cantidad sin cortarla del todo. Tu cuerpo se adapta poco a poco y tú conservas tu taza y tu momento.

Plan de 4 semanas para cambiar el café por el té

Puedes empezar sustituyendo un café cada semana, comenzando por el que menos te cuesta y dejando el de la mañana para el final. Es una propuesta orientativa para quien toma unos tres cafés al día, no una pauta médica. Si tomas más o notas molestias, avanza más despacio y adapta los pasos a cómo te encuentres.

SemanaQué cambiasQué té probar
1El café de la tardeHojicha o Rooibos
2El café de media mañanaSencha o té verde con jazmín
3El primer café del díaEarl Grey, Pu-erh o Matcha
4Ajustas y decidesTus favoritos de las semanas anteriores

Semana 1. Empieza por la tarde. Es el café que menos se echa de menos y el que más puede afectar al descanso: la EFSA señala que incluso 100 mg de cafeína cerca de la hora de dormir pueden alterar el sueño en algunas personas. El hojicha, tostado y suave, o el rooibos, sin cafeína, ocupan muy bien ese hueco.

Semana 2. Pasa al de media mañana. Aquí funciona un té verde: el sencha o el té verde con jazmín son frescos y ligeros, perfectos para una pausa entre tareas.

Semana 3. Atrévete con el primero del día. Es el más ligado a la costumbre, así que necesita un té con cuerpo. El Earl Grey, con o sin leche, recuerda al gesto del café con leche. El pu-erh tiene un sabor terroso y profundo. Y el matcha ofrece un ritual de preparación que convierte la mañana en un momento propio.

Semana 4. Ajusta. Revisa qué tés te han gustado y cómo te sientes. Si te apetece un café de vez en cuando, tómalo: la idea es que sea un placer elegido, no una necesidad.

¿Qué té tomar en cada momento del día?

El mejor té para sustituir el café depende de la hora: con más cuerpo por la mañana, más ligero a mediodía y sin cafeína por la noche. Esta es una guía rápida con los tés e infusiones de Tea Lab:

  • Al despertar: Earl Grey, Pu-erh o Matcha. Sabores intensos para el momento en que más se echa de menos el café.
  • A media mañana: Sencha, té verde con jazmín o Pai Mu Tan, un té blanco delicado. Ligeros, aromáticos y fáciles de tomar mientras trabajas.
  • Después de comer: Pu-erh. Su sabor terroso acompaña muy bien la sobremesa.
  • Por la tarde: Hojicha. Tostado, suave y con poca cafeína.
  • Por la noche: Rooibos, manzanilla, tila o menta. Infusiones sin cafeína para cerrar el día.

Tés para cada momento del día, de los más intensos para la mañana a las infusiones sin cafeína para la noche.

Trucos para no echar de menos el café

Lo que más se echa de menos del café no suele ser la cafeína, sino el ritual. Estos trucos te ayudan a que el cambio se sienta natural:

  • Conserva tu momento. Usa la misma taza y el mismo rincón de siempre. Cambia la bebida, no la pausa.
  • Infusiona bien. La mayoría de malas experiencias con el té vienen de un agua demasiado caliente o de dejarlo demasiado tiempo, que lo vuelve amargo. Para nuestro sencha y té verde con jazmín, usa 80 °C y 2–3 minutos; para el Earl Grey, 95 °C y 3–4 minutos. El hojicha se prepara a 90 °C durante 1 minuto y el matcha se bate con agua a 80 °C, sin infusionar. Sigue siempre las indicaciones de cada té.
  • Busca cuerpo si lo necesitas. Si te gusta el café con leche, prueba el Earl Grey con un poco de leche o un matcha latte. Para lattes, mejor un matcha de grado culinario (te explicamos por qué aquí).
  • Ten el té a mano. Deja tu té preparado en casa y lleva una lata al trabajo. Si no lo tienes cerca, acabarás en la máquina de café.
  • Bebe agua y descansa. Mantenerte bien hidratado y dormir bien hace más llevaderos los primeros días.
  • No busques la perfección. Un café puntual no arruina el plan. Lo importante es la tendencia, no el día.
  • Crea tu propia mezcla. En Crea mi blend puedes personalizar tu mezcla y dar con un sabor que sea solo tuyo.

Preguntas frecuentes sobre cambiar el café por el té

¿La teína y la cafeína son lo mismo?

Sí. Son la misma molécula con dos nombres distintos. La diferencia está en la cantidad: una taza de té suele tener bastante menos que una de café.

¿Qué té se parece más al café?

Los que tienen más cuerpo y sabor intenso: el pu-erh, de notas terrosas y profundas, y el Earl Grey, sobre todo con un poco de leche. El hojicha, tostado, también recuerda a ciertos cafés suaves.

¿Cuánto tarda el cuerpo en acostumbrarse?

Si reduces de golpe, las molestias suelen durar entre dos y nueve días. Si lo haces poco a poco, como en el plan de 4 semanas, puedes reducir las molestias, aunque no hay garantía de evitarlas y cada persona responde de forma distinta.

¿Puedo tomar té por la noche?

Mejor una infusión sin cafeína, como rooibos, manzanilla, tila o menta. La EFSA advierte de que la cafeína cerca de la hora de dormir puede afectar al sueño en algunas personas.

¿Tengo que dejar el café del todo?

No. El objetivo es que el café sea una elección y no una necesidad. Muchas personas mantienen un café ocasional y se quedan con el té para el día a día.

Cambia la bebida, no la pausa

Pasarte al té no es quitarte algo, es regalarte otra forma de empezar el día. Una semana cada vez, sin prisa, hasta que la taza que tienes en la mano sea la que de verdad te sienta bien.

Persona disfrutando de una taza de té junto a una ventana por la mañana.

Si no sabes por qué té empezar, haz nuestro test de bienestar: en unos minutos te recomendamos el blend que mejor encaja con tu rutina. Porque en Tea Lab no vendemos té. Devolvemos pausas.

Artículos de referencia

Nota editorial: las imágenes de este artículo son ilustraciones generadas con IA. La información es orientativa y no sustituye el asesoramiento sanitario.